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Metodos Ágiles

Si bien en iServices no somos una casa de software, las metodologías ágiles son una filosofía que empata con los procesos de implementación de nuestras soluciones. Los invitamos a conocer más sobre ellas.
Metodos Ágiles

Tablero de Kanban

Desarrollo ágil con Kanban

Otra opción a la hora de configurar nuestra forma de desarrollar software, es utilizar Kanban. Kanban es una metodología que viene de la filosofía Lean Software Development (que a su vez provienen del Lean Manufacturing).
Kanban comparte con otras metodologías como Feature Driven Development o SCRUM la idea de crear un Backlog del producto que tenga una serie de items (user stories, features…) priorizados. Pero la principal diferencia con otras aproximaciones ágiles, es que en Kanban no existen las iteraciones.
En su lugar, Kanban se centra en controlar el WIP (Work In Progress). Esto es, cuando hay poco WIP, se añade el item más prioritario del Product Backlog, y se controla que nunca se supere una cierta cantidad de WIP.
Dadas sus características, no se adapta a un desarrollo basado en entregas, y actualmente se utiliza especialmente en entornos de mantenimiento (corrección de bugs, etc.).

SCRUM

En muchas ocasiones, los modelos de gestión tradicionales no nos sirven para afrontar un reto que hoy en día resulta fundamental: incorporar cambios con rapidez y en cualquier fase del proyecto. Se trata de evitar lo que tantas veces nos ha ocurrido: cuando el proyecto se encuentra bastante avanzado nos damos cuenta de que no vamos por el buen camino o, simplemente, el cliente decide introducir cambios sustanciales, y esos cambios nos obligan a tirar por la borda todo el trabajo realizado hasta entonces, y nos impiden acabar en el plazo previsto.
Dado que los cambios nunca van a dejar de existir, lo que necesitamos es ser capaces de gestionar los proyectos de una forma más ágil. Con ese objetivo, en los años 80 los japoneses Takeuchi y Nonaka estudiaron las prácticas de empresas con buenos resultados de rapidez y flexibilidad en la producción: Xerox, Canon, Honda, NEC, Epson, Brother, 3M o Hewlett-Packard. De ahí extrajeron la base de la metodología SCRUM que, aunque nació en el ámbito tecnológico, ha ido creciendo hasta consolidarse en campos de actividad muy diferentes.
Seguro que puedes utilizar algunas de sus técnicas y procedimientos para mejorar la gestión de los proyectos en tu empresa. Estas son algunas de las claves de SCRUM:
Mejor con equipos pequeños y auto-organizados
Los equipos pequeños y formados por miembros de diferentes disciplinas consiguen mejores resultados. Es fundamental que el equipo pueda organizarse por sí mismo y la comunicación sea transparente. Esta es la manera de que todos los miembros se comprometan y se encuentren motivados. De hecho, la palabra SCRUM procede del vocabulario del rugby y significa melé; es decir, esa “figura” en la que los compañeros del equipo se amontonan, forman una piña y empujan todos en la misma dirección.
Sprints cortos, entregas frecuentes
El mercado exige ciclos de desarrollo cada vez más cortos. Para lograrlo se utiliza el sprint de requisitos o “sprint backlog”, una lista en la que se detalla CÓMO se van a construir los diferentes requisitos del producto.
Los requisitos del product backlog se “trocean” para transformarlos en tareas de no más de 16 horas. Cada sprint suele realizarse en un plazo de entre 2 y 4 semanas. Al final, el objetivo es entregar algo que funcione, para el usuario pueda probarlo y se puedan introducir los cambios necesarios antes de que sea demasiado tarde. Esto es lo que nos permitirá ser flexibles.

Lean software development (LSD)

La mejor forma de optimizar un equipo, es medirlo por el valor de sus operaciones en el usuario. Satisfacer al cliente es la mejor métrica de rendimiento.
Ver a la organización como un proceso de trabajo que tiene como objetivo satisfacer al cliente, superando a la tradicional visión basada en funciones, requiere frecuentemente un rediseño radical en la forma en que se hacen las cosas.
Es muy complicado romper las tradicionales parcelas de poder interno y sus tareas de responsabilidad, pero es fundamental hacerlo para identificar prácticas que no añaden valor al producto. Industrias como la del automóvil, han aprendido que la producción Lean era la mejor para hacer buenos coches y ser más rentables como empresas.
La filosofía Lean, encabezada por Toyota, analiza los procesos de producción y ELIMINA todo lo que no produzca valor para el cliente. Una forma de trabajar que se ha demostrado útil y universal en cualquier negocio.
En el desarrollo de software, Mary Poppendieck ha creado unos principios familiares a cualquier profesional del diseño centrado en el usuario:

  1. Elimina la basura, sólo el valor cuenta.

La mentalidad Lean identifica qué actividades son absolutamente necesarias para crear valor, el resto es basura. Uno de los desperdicios más importantes es el exceso de funcionalidad.

2. Céntrate en las personas que crean valor.
Esto significa que los jefes y directivos sólo tienen razón de existir para apoyar al equipo, no para decirles cómo hacer su trabajo.
La mayoría de las empresas dicen que su capital humano es importante, pero rara vez se les delega responsabilidad sobre su trabajo. Los proyectos estándar dividen el desarrollo en una pirámide de pasos, donde se devalúa el conocimiento y la capacidad de los que más abajo están en la estructura. Esta mentalidad es propia de la era industrial, donde el peón no tenía que saber nada más que hacer su mecánico trabajo en la cadena de producción.

3. El valor fluye de la demanda.
Es un concepto fundamental y significa que la producción no puede basarse en predicciones, sino en las NECESIDADES REALES DE LOS USUARIOS, lo que realmente quiere el consumidor. Zara, por ejemplo, diseña miles de productos sugeridos por sus clientes en sus tiendas.
Esta forma de trabajar arregla los problemas cuando surgen, sin aparcarlos. No oculta el conocimiento y maximiza el flujo de información, eliminando la documentación inútil. Los productos se desarrollan en pequeños, rápidos e incrementales ciclos, dirigidos por las prioridades y opinión de sus usuarios.

4. Optimiza en toda la organización.
La principal barrera al adoptar prácticas de diseño centradas en el usuario es la propia organización interna de las empresas. Las guerras entre departamentos, y sus parcelas de poder, convierte a muchas empresas en pequeños reinos de taifas.
La mejor forma de optimizar un equipo es medirlo por el valor de sus operaciones en el usuario. Satisfacer al cliente es la mejor métrica de rendimiento.



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